La blanca cueva

Aire que respira el frío día
cual aliento buscado
dónde el pecho apagado
exhala una muerte perdida

Agua que mana en opacas venas
dónde la transparente caída
en la noche vacía
de una espera partía
con un amor que se descubría asida

Tierra de por medio cual remedio
en aquella huida hacia la blanca cueva
dónde olores y sabores rosas
se desvanecen cuando se eleva
a una categoría que ya no espera sino posa

Fuego en la tez de filo
en la cuerda del destino
en la calle del silo
sujeto al más profundo espino
purga lo que no fue sino olvido

© Pach2017

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